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Foto: Infibond
Foto: Infibond

«Una revolucionaria inteligencia artificial empática gestionada mediante una sofisticada tecnología y alimentada por potentes algoritmos predictivos, puede crear una versión artificial de ti«, es con lo que inicia la explicación de esta nueva tecnología personalizada llamada ‘EmpathAI» desarrollada por Infibond.

Esta misteriosa startup israelí asegura que «‘Infi’ comprende y predice tu comportamiento, contemplando tanto rasgos externos como sentimientos internos para saber lo que cada individuo necesita realmente en cada momento».

Se presenta ante todo como una plataforma de ‘tecnología psíquica’, capaz de generar complejos perfiles psicológicos de personas a partir de datos recopilados en sus teléfonos móviles… perfiles que pueden ser usados tanto por agencias de marketing, para personalizar su estrategia publicitario, como por agencias de inteligencia que buscan conocer mejor a un objetivo, expuso el portal Xataka.

Esta tecnología promete ser un exitoso proyecto empresarial, un «unicornio» (una startup que supera la valoración de 1000 millones de dólares), que cuenta con el respaldo de Goldman Sachs o del destacado empresario hongkonés Richard Li, que ha estado en conversaciones con Walmart.

Foto: Infibond
Foto: Infibond

Infibond se muestra al mundo como una prometedora empresa capaz de cambiar para siempre nuestra relación con el software. Pero esa no es la única perspectiva desde la que se puede juzgar a la compañía.

¿Cómo surgió?

El citado portal que se especializa en tecnología señaló que el creador es Yoram Kraus, un emprendedor israelí de 51 años, aficionado a la escalada extrema que, tras varios años dedicado al sector inmobiliario, un día tuvo una conversación trascendental con su hija pequeña: ella le preguntó qué pasaría si un día no volvía de una de sus expediciones a la montaña. Él relató que le prometió crear un avatar con su imagen para que pudiera hablar con él siempre que quisiera.

A los pocos días, pese a su inexperiencia en el sector tecnológico, Kraus se puso a investigar sobre algoritmos que pudieran ayudarle a cumplir su promesa. De ahí nació en 2013 su actual compañía, Infibond, llamada así en honor al vínculo (‘bond’) eterno que se crearía entre el avatar y sus seres queridos.

¿Existe?

El medio online Sifted publicó un reportaje al sobre Kraus e Infibond en el que no sólo se hace eco de la existencia de toda una serie de demandas interpuestas por los primeros inversores de la compañía, sino que afirma que la compañía, sencillamente, carece de algún producto disponible para cuando toque en su puerta su primer cliente. Sí, también carece por ahora de clientes.

«No hay producto, es todo marketing», afirman algunos ex empleados. Más aún, según Zvi Rish, abogado que representa a uno de los demandantes contra Infibond, la compañía perdió en 2017 un inversor porque éste jamás pudo tener acceso al producto prometido, sólo a presentaciones del mismo.

Pese a que iba a estar disponible «en dos o tres meses», sigue sin existir a día de hoy. Un enlace de la web corporativa a una supuesta app de Android de la compañía sólo conduce a una página de error que deja claro que la aplicación desapareció hace meses de la Google Play Store.

Así que la pregunta ineludible es… ¿cómo ha llegado una compañía así a estar valorada en 1.250 millones de dólares?

El pasado mes de mayo, el generalista israelí Haaretz mencionaba que «desde que fue fundada, la compañía ha mantenido un perfil bajo y la información al respecto es escasa y a menudo contradictoria». Según Crunchbase, Infibond ha recauda 40 millones de dólares desde 2013, una cifra que el sitio israelí IVC Research reduce a 19 millones… y que un vídeo promocional de Infibond sitúa en 350 millones.

¿Cómo funcionaría?

El portal explica que la constitución de los tipos de personalidad tiene un impacto significativo en cómo los clientes digieren y son reactivos a diferentes productos y servicios, asimismo detalla el funcionamiento racional de las personas como consumidores.

«Porque aunque a todos nos gusta creer que somos criaturas racionales e inteligentes que toman decisiones a través de la deducción lógica, no somos tan inteligentes como nos gustaría creer. La compra de pensamientos y sentimientos se debe en gran medida a impulsos inconscientes. La gente compra sentimientos, no productos. Se separan de su dinero duramente ganado para satisfacer un deseo, impulsado por las esperanzas o para evitar el dolor emocional o para reabastecer la comodidad ilusoria.

«Nuestras necesidades se manifiestan y articulan de diferentes maneras según la constitución de nuestros rasgos de personalidad, es decir, elementos estables y consistentes de nuestra personalidad que influyen en nuestro comportamiento. En términos generales, todos experimentaremos las mismas necesidades, aunque a intervalos diferentes y, lo que es más importante, con diferentes intensidades. Una necesidad de aprobación, un deseo de sentirse emocionalmente satisfecho, de solidificar una identidad, de sentirse comprendido, de sentirse respetado: todas estas son necesidades y deseos innatos de la experiencia humana. Pero cuán fuerte e influyente es esta necesidad depende de la persona. Por ejemplo, algunas personas con una personalidad extrovertida tienen una mayor necesidad de un sentido de pertenencia y responderían mejor a los mensajes que resaltan los beneficios sociales que se obtienen al usar el producto o al mostrar pruebas sociales de sus pares.

«Al comprender cómo estas necesidades, emociones, motivadores y rasgos de personalidad se integran holísticamente en cada persona, nos permitiría transformar por completo la forma en que nos dedicamos a personalizar la experiencia digital. Podemos proporcionar una experiencia al cliente muy superior al potenciar todas nuestras interacciones con empatía: saber cómo y cuándo hablar con los clientes y cuándo mantenerse alejado. Todo el viaje se puede personalizar para adaptarse a las necesidades exactas de los clientes, cuidadosamente diseñado para hablar con los elementos de sus personalidades a los que responden mejor».

Sin embargo se necesitan pruebas concretas para determinar su existencia y lo que promete hacer, esperemos que las muestren pronto.